miércoles, 28 de junio de 2017

El ciclista con derecho de pernada

Ayer una pánfila de Narváez montada en su bicicleta salió de la nada y cruzó a todo lo que le daban sus patitas de jilguero, por un paso de peatones justo en el momento en el que yo circulaba por mi calzada. Y digo mi calzada porque en ese instante era mía y solo mía, pero como una no tiene espíritu asesino, (o al menos no en ese preciso segundo), pues clavé el coche mientras me acordaba de todos los parientes vivos, heridos y muertos de la vialmente ineducada.

No es la primera ni la segunda vez que me pasa o lo veo. A veces es incluso peor porque tal acto pretende convertirse en enseñanza. He visto padres, (en bicicleta) emulando a la más dedicada de las patas, seguidos de su minirecua, (en bicicleta), cruzando altivamente la calle por el paso de cebra, orgullosos de aleccionar a sus polluelos en el buen uso y disfrute de las vías.

Pues no, mis queridos ciclistas mal educados. El paso de peatones es precisamente para eso: para peatones. Si usted va montado en su bicicleta, no es un viandante con derechos de viandante. Es otro vehículo más de la vía como tantas veces nos recuerdan cuando la ocasión les conviene. Apéese de su montura para convertirse en ciudadano de a pie y cruce por el paso de cebra. 

Y si no quiere descabalgar y le urge, pongamos por caso, ir a la izquierda, aproveche la siguiente rotonda o cruce y haga lo propio.


lunes, 13 de marzo de 2017

Feliz día del padre

Me erijo en voluntaria representación de todos aquellos a los que, un año más, nos habría encantado celebrar el día del padre pero que por motivos fácilmente deducibles, no vamos a poder.

Confieso que siempre me pareció, (y me lo sigue pareciendo), una celebración muy comercial y que honestamente nunca disfruté de su sentido religioso, pero lo que me repiquetea en la cabeza casi constantemente estos días acercándose el 19 de marzo, es que me falta el motivo de tal celebración. Como si necesitara que algo me lo recordara.

A todos aquellos que aún tengáis a mano la causa que a mí me falta, os recomiendo que lo celebréis, pero que lo celebréis de verdad. No hace falta la corbata del Corte Inglés. Seguro que el bote para lápices hecho con la madera de las pinzas de la ropa, acompañado de un beso, un abrazo y/o un te quiero es mucho más apreciado y se conservará con más cariño y por más tiempo. 

Hacen falta más besos y más abrazos. Los suficientes como para que el día que caigáis en la cuenta de que no podéis dar ni uno más, no os sepan a escasos. Más sonrisas y comprensión para cuando repitan veinte veces las mismas anécdotas. No cuesta tanto hacerse de nuevas ante una historia de la que ya se saben todos los detalles. Más llamadas de teléfono aunque solo sea para preguntar qué tal ha ido la jornada y demostrar que habéis pensado en ellos por lo menos una vez en el día. Preguntad si necesitan algo o mejor todavía, cuando os mientan para no sentirse una molestia, diciendo que todo está bien, averiguadlo vosotros con la mera observación de su actitud o su conversación.

Como todos, ellos irán añadiendo, en el mejor de los casos, pesados días a su vida, días llenos de horas en las que no hay mucho que hacer porque las capacidades se marchan hasta en los casos más lúcidos y obligan a convivir con la cruel regla de tres que confirma que cuanto más has sido, más te cuesta ver cómo dejas de ser. Muchos solo pueden llenar sus días de aburridas esperas para el que será el último, nadie sabe cuándo ni cómo, pero sí que es cierto y próximo.


Todos comprendemos que la circunstancias pueden obligarnos a tener que acabar nuestros días fuera del hogar, atendidos, con o sin cariño por quienes no conocemos, obligados a cumplir horarios colegiales y a hacer actividades que ni nos divierten ni nos apetecen, a comer cosas que nos dirán que nos convienen pero que a nadie le parecerá importante que no nos gusten. Puede que sea el inevitable caso de muchos pero desde aquí me alzo para decir, ¡no al aparcamiento! No estacionéis a los mayores porque molestan y aburren, porque hay que prestarles cuidados como si fueran niños, porque su conversación estresa, porque se ponen pesados. 

En definitiva, hace mucho que también pasasteis por esa etapa y ellos cuidaron de vosotros. La diferencia es que cuando lo hicieron, vuestros padres tenían la ilusión de que os convirtierais en lo que probablemente hoy sois.

Photo credit: <a href="https://www.flickr.com/photos/thorinside/527842972/">thorinside</a> via <a href="http://foter.com/re/08d98b">Foter.com</a> / <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/2.0/">CC BY-NC</a>
Photo credit: thorinside via Foter.com / CC BY-NC

viernes, 14 de octubre de 2016

Sabina, queremos un hijo tuyo

Me encanta Bob Dylan. Me parece que sus letras son fantásticas y sus músicas también, pero creo que Dylan es un músico, no un escritor. Hay por ahí un buen puñadito de escritores que llevan una vida escribiendo con más motivos y obra para ser galardonados con el Nobel. Desde mi punto de vista, lo único que se consigue con esto es desprestigiar la más alta distinción literaria internacional de modo similar, permítaseme la comparación, a lo que ocurrió cuando su graciosa majestad comenzó a nombrar caballeros y sires a futbolistas y rockeros adictos a diversas sustancias, hasta el punto de alcanzar las cimas de los Sex Pistols que la habían puesto diré, a caer de un guindo, por ser elegante en la escritura. Claro, qué se puede esperar de quien considera capitán de navío y pseudohéroe nacional a un mercenario, corsario o pirata.

Puestos a proponer y dirigiéndome en especial y con todo respeto a todos los que aplauden el hecho Nobeliario, propongo a mi admirado cantautor don Joaquín Ramón Martínez y Sabina, aka Joaquín Sabina, para el próximo Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes. 

Y ahí lo dejo para quien pueda interesar.

AV11 Destino Bogotá

En un alarde de generosidad y con la amabilidad que me caracteriza, me permito la licencia de recomendarle a nuestra señora alcaldesa que lo es, que se procure mejores asistentes o personal de apoyo que le solucione sus conflictos de agenda con más diligencia. 

Si yo hubiera estado en semejante pellejo, (modestamente, estas programaciones viajeras se me dan como hongos), en tres minutos aproximadamente le habría recomendado tomar el vuelo AV11 operado por Avianca, que salió de Madrid a las 17:25 del día doce de octubre, fiesta nacional de España le guste o no, y que aterrizó felizmente en Bogotá a las 20:32, hora local. Así le hubiera dado tiempo hasta de tomarse el postre y el café, tradicional remate de almuerzo tras la parada militar a la que, no solo estaba usted tan invitada como a la cumbre de locales mandatarios y dirigentes, sino que debió haber acudido como local mandataria de la capital del reino, nación, país o como le venga en gana denominar a España. De esa forma solo se habría perdido una jornada en Colombia, pero yo creo que sus colegas no solo no se lo habrían tenido en cuenta, sino que lo habrían entendido perfectamente. Me juego un dedo a que todos ellos aman y/o respetan a sus respectivos países mil veces más que usted.

Otra cosa es que me diga que es un palizón para su septuagenaria osamenta. ¿Ve? Eso lo entiendo, pero entonces no le quedaría más que reconocer que no está en condiciones de ser nuestra alcaldesa y debería dar el relevo al siguiente, (o a la siguienta, como les gusta a ustedes)

No se escapa una con una excusita por la puerta de atrás para no acudir a celebrar la fiesta nacional. ¿Qué piensa hacer al año que viene si no le coincide con cumbre o risco alguno? Venga, mujer, si no es tan grave. Si además invitan a comer y queda usted estupendamente con todo el mundo. Claro que si se guía usted por el líder supremo, el pretendiente a la presidencia de España que no tiene nada que celebrar el día nacional, no tengo más que decir.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Hacerse el Maduro

El hombre que quiso ser expresidente del gobierno se está haciendo el Maduro. Vamos, que no lo sacan de su cerrazón ni de Ferraz ni con agua caliente y amoníaco. Da igual lo que le digan y quién se lo diga, porque como no lo desengarrapaten de su sillón usando medios incontestables, por las buenas, este, ni cambia de parecer ni se vuelve a impartir una de las asignaturas más aburridas de la carrera de empresariales, o ADE o como se llame ahora. 

Se le ha pedido por activa y por pasiva y desde todos los ámbitos propios y ajenos que abandone el corto y contundente "NO" y deje formar gobierno. Que no le da la gana y que no se abstiene a pesar de que según parece, le aseguró a Felipe González que lo haría en segunda vuelta. Felipe padece, cual amante despechado, la mentira de su sucesor secretario general; los diecisiete dimiten; el personal se amarra bien los empastes barruntándose lo que pudiera estar por venir y Pedrito, se hace el Maduro y no se menea.


Me temo, señores socialistas de pro, que van a tener ustedes que desalojar al rebelde atrincherado, con todo el equipo. Favor de hacerlo antes de que sea demasiado tarde y nos veamos abriendo los regalos de papá Nöel antes de ir a votar. Este hombre que quiso ser expresidente lleva ya un rato demasiado largo entonando su particular "no pasarán". Y esto, Pedrito, ya no se lleva.

viernes, 24 de junio de 2016

Soberbiamente fuera

No me lo esperaba, aunque no quiere decir ni que me importe ni que me alegre. En el pecado va la penitencia y me temo que lo irán viendo con el tiempo.

Ayer pude escuchar a un senil inglés residente en nuestra costa, defender su postura a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea. ¿Pues no va el tío y dice que está muy preocupado por la cantidad de inmigrantes que están poblando sus británcias islas? Portland Valderribas como material jetil tiene el pollo. ¿Qué se considerará él que es con respecto a nosotros? ¿Un colono? ¿Un súbdito de su Graciosa Majestad que bendice nuestra retrasada nación con su presencia? ¿Un maestro de buenas costumbres y educancia, (porque lo de educación es mucho más que discutible en una buena parte de los casos), porque como todos ellos, dirá lo que le pasa por el magín creyendo que con ponerle please por delante y thank you por detrás ya gana los derechos necesarios?

Que no, que el glorioso imperio de su majestad ya no es. Y mira que se lo han dicho veces, pero no lo pillan. Así están las cosas, con los vejestorios entonando el Rule Britannia a todo pulmón, en orgiásticos brindis con té, (UK residents) o cerveza (Spain residents), para celebrar uno de sus mayores errores cometidos, una vez más por su inconmensurable ego y su inagotable soberbia. 

Me ha dicho un pajarito que se está produciendo una suerte de reflexión postelectoral. Que un elevado porcentaje de votantes está enterándose hoy de las consecuencias que tiene salir de Europa. Pues haber elegido muerte. Eso se piensa antes de.

Lo siento mucho por el 75% de jóvenes que se querían quedar con nosotros y sus mayores no han tenido la caridad de considerar, no pensando en las generaciones futuras y por las gentes de las grandes ciudades y por las de niveles educativos superiores. Este resultado solo puede decir que, o sois unos vagos y no habéis ido a votar, o la mayor parte de vuestra población no tiene un criterio opinado y válido para hacerlo, por viejos, egoístas o incultos.

Hoy es viernes y hace un tiempo divino. Yo, en mi infinito positivismo, no voy a pensar de momento más que en que con suerte conseguiremos limpiar Magalluf y lugares similares, de gentuza que solo viene a beber hasta caerse de culo, saltar de balcón a balcón y tiro porque mola un montón y que desde bien pipiolos conocen los síntomas de la sífilis mejor que los propios médicos. 

¡Ah! Y espero que al Picardo y a sus secuaces no les quepa ni la menor talla de bigote de gamba por ese lugar donde nunca les ha dado el sol, suponemos..


martes, 16 de febrero de 2016

Todos somos el mejor en algo

Oyendo el sorprendente relato de una amiga, estos días vuelvo a sorprenderme con el egoísmo exacerbado que exhiben algunos padres, de ese que yo creí extinguido a estas alturas de la historia pero que parece ser que de eso, nada.

Eso de que tú de mayor serás... se sigue practicando, parece ser, con bastante frecuencia y no solo entre gentes como el piltrafilla del atún sin estudios que quería trabajar en Calvo, sino por personajes bien leídos y escribidos como es el caso de este que me acongoja. Niño que quiere ser fisioterapeuta y su padre le dice que de eso nada, que tú tienes que ser ingeniero como yo y así cuando acabes te meto en la empresa. Que eso de la fisioterapia lo deje para sus ratos libres, que no es una carrera. ¿Qué le habría dicho a la criatura si se hubiera arrancado con un papá, quiero ser artista?

Niña que quiere ser veterinario pero su padre le dice que de eso nada, que tú tienes que estudiar químicas. Ya papá, pero es que a mí lo que me gustan son los animales. Bueno, pues te compras una cobaya y haces químicas.

Otras versiones más clásicas son las del tipo mi hijo va a ser abogado porque es lo que yo no pude ser, o el nene estudiará medicina como marca la tradición familiar. Y lo malo es que van el hijo y el nene y lo hacen, porque no les queda más remedio, les convencen o no se atreven a plantarse ante la autoridad paterna.

Así nos encontramos todos los días con gente que va a trabajar cabreada, que cogen sus coches echando más humo que sus tubos de escape, que se mosquean con todos y por todo y que no tienen ni las arrugas que les corresponderían por su edad, porque nunca sonríen, ni muestran ninguna emoción más allá del enfado y la crispación. La verdad es que me parece lógico y lo entiendo. Hacer todos los días de tu vida algo que no es que no te llene, sino que puede que incluso odies, debe ser para tirarse a las vías del cercanías. 

Señores padres, (para todos aquellos que pretenden acostumbrarnos a desdoblar absurdamente el género, léase Señoras y señores madres y padres), dejen de actuar como si sus hijos fuesen propiedades suyas o extensiones de sus cuerpos. Han tenido la suerte de que la vida les haya regalado uno o varios sucesores y su obligación es tratarlos y cuidarlos con el máximo esmero y dedicación hasta que estén listos para hacer su vida. Nada más. Sus hijos no les deben nada. Si ustedes son buenos padres, en toda la amplísima extensión de la palabra, no han hecho nada más que cumplir con su obligación. En caso contrario, merecerían, si no sanción, al menos sí reprobación.

Hijos todos, (para todos aquellos que pretenden acostumbrarnos a desdoblar absurdamente el género, léase Hijos e hijas, todos y todas). Sed vosotros los responsables de vuestro propio futuro. Nadie aprende con los errores de otro y nadie tiene por qué vivir la vida de otro. Tomad vuestras propias decisiones y pegaos vuestras propias bofetadas, pero que nunca llegue el día en que se os desmorone la existencia por no haberos plantado a la hora de apostar por lo que verdaderamente era vuestra pasión.

Todo el mundo es el mejor en algo, solo hay que descubrir en qué y para ello, lo peor es que no te dejen o no te atrevas a probar y a intentar. 

Y si quedan dudas, deléitense con el discurso de Kate Winslet en la gala de los premios BAFTA de este año. Tuvo un profesor de teatro que le dijo que quizás debería conformarse con que le dieran los papeles de chica gorda. ¡Mira dónde estoy! le responde ahora ella.